OBRERITO

Madre, cuando sea grande ¡ay, qué mozo el que tendrás! Te levantaré en mis brazos, como el zonda O te acostaré en las parvas o te cargaré hasta el mar o te subiré las cuestas o te dejaré al umbral. Y ¡qué casa ha de hacerte tu niñito, tu titán, y qué sombra tan amante sus aleros van a dar! Yo te regaré una huerta y tu falda he de cansar con las frutas y las frutas que son mil y que son más. O mejor te haré tapices con la juncia de trenzar; o mejor tendré un molino que te hable haciendo el pan. Cuenta, cuenta las ventanas y las puertas del casal; cuenta, cuenta maravillas si las puedes tú contar…

Cuentos

LA MADRE GRANADA (Plato de cerámica de Chapelle-aux-Pots.)

Contaré una historia en mayólica rojo-púrpura y rojo-encarnada, en mayólica mía, la historia de Madre Granada. Madre Granada estaba vieja, requemada como un panecillo; masla consolaba su real corona, larga codicia del membrillo. Su profunda casa tenía partida por delgadas lacas en naves donde andan los hijos vestidos de rojo-escarlata. Con pasión de rojeces, les puso la misma casulla encarnada. Ni nombre les dio ni los cuenta nunca, para no cansarse, la Madre Granada. Dejó abierta la puerta, la Congestionada,


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