Y como iba contando y contando, de incredulidad, la Madre Granada, estallaron en risa los hijos y ella se partió de la carcajada… La granada partida en el huerto, era toda una fiesta incendiada. La cortamos guardando sus fueros a la Coronada… La sentamos en un plato blanco, que asustó su rojez insensata. Me ha contado su historia, que pongo en rojo-escarlata…

Anejo

GOLONDRINAS DEL YODO

Del Desierto de Atacama, moradas de amanecer, las golondrinas del yodo suben todas de una vez. Vuelan espejos andinos, ciegas de su ciega Fe, una por cada hombre herido y el otro que va a caer. Vuelan dormidas tres mares sin coger alga ni pez y no paran en las Islas ni por juegos ni por sed. Oyen gritos de penínsulas que no las hacen volver y en duna africana posan con su abrasada mercad. Entran por los hospitales en bandada y en mudez, abren las lonas embreadas y van, mansas, a caer en cofias, manos y vendas, plegadas como el Amén. Tanteando llegan a Lázaro y hallan su pecho y sus pies. Los soldados malheridos en su capullo candiel se alzan desde su resuello de algodones, para ver las golondrinas que cosen y cosen sin escoger piel australiana, brazos galeses: carne acostada sobre Argel. Ellas se hunden las llagas


26 из 27