
– Infórmame -dijo Win-. Y apártate. Quiero que vean el Jaguar.
Myron le contó todo cuanto sabía. Durante los cinco minutos que tardó en hacerlo salieron del gimnasio ocho mujeres. Sólo dos fueron recompensadas con la Sonrisa. Una de ellas llevaba leotardos atigrados. También fue merecedora de la Sonrisa, pero en versión Alto Voltaje.
El rostro de Win no daba la impresión de estar registrando nada de lo que Myron decía. Incluso cuando le contó que iba a sustituir durante una temporada a Greg, siguió mirando con aire esperanzado hacia la puerta del gimnasio. Era perfectamente normal que Win se comportase así.
– ¿Alguna pregunta? -quiso saber Myron una vez que hubo terminado.
Win se acarició el labio inferior con un dedo.
– ¿Crees que la de los leotardos atigrados lleva ropa interior?
– No lo sé -respondió Myron-, pero lo que sí lleva es un anillo de boda, te lo puedo asegurar.
Win se encogió de hombros. Le daba igual. No creía en el amor ni en las relaciones sentimentales con el sexo opuesto. Quien lo considerase machismo puro y duro se equivocaría. Las mujeres no eran objetos para Win; a veces se ganaban su respeto.
– Sígueme -dijo Win.
Se encontraban a menos de un kilómetro de la casa de los Downing. Win ya había explorado el terreno y había descubierto el camino que menos posibilidades ofrecía para ser vistos ni levantar sospechas. Echaron a andar en silencio, con la seguridad de dos hombres que se conocen bien desde hace mucho tiempo.
– Hay un aspecto interesante en todo esto -señaló Myron.
Win esperó.
– ¿Te acuerdas de Emily Shaeffer? -preguntó Myron.
– El nombre me suena.
– Salí con ella dos años cuando iba a Duke.
Win y Myron se habían conocido en Duke, donde habían compartido habitación durante cuatro años. Win había introducido a Myron en las artes marciales y le había allanado el camino con los federales. Ahora era un alto ejecutivo de Lock-Horne Securities, una empresa de seguridad con domicilio en Park Avenue, dirigida por la familia de Win desde que empezaron a surgir esa clase de empresas. Myron le alquilaba un par de oficinas a Win, y éste se encargaba de todos los asuntos económicos de los clientes de MB SportsReps.
