Colleen McCullough


Tim

Título del original inglés: Tim

Traducción, Jaime Vázquez Vázquez

Para

Gilbert H. Glaser, M. D.

Presidente del Consejo del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale,

con gratitud y afecto


1

Harry Markham y su cuadrilla llegaron ese viernes al trabajo a las siete en punto de la mañana. Harry y su capataz, Jim Irvine, iban dentro de la cabina y sus tres trabajadores en la caja de la camioneta, encaramados en cualquier sitio en el que habían encontrado un lugar para el trasero.

La casa que estaban arreglando se hallaba en la sección de la playa al norte de Sydney, en el suburbio de Artarmon, precisamente tras la desolada extensión de fosas de ladrillo. No se trataba de un trabajo importante, ni siquiera para un constructor en pequeña escala como era Harry; se trataba simplemente de recubrir con estuco la pared de rojizos ladrillos del bungalow y añadir una terraza-dormitorio en la parte de atrás; era la clase de trabajos que Harry aceptaba gustosamente de vez en cuando porque servían para llenar los huecos entre contratos de mayor importancia.

A juzgar por cómo pintaba la mañana del viernes, el fin de semana prometía ser caluroso y de un sol implacable. Los hombres descendieron de la camioneta refunfuñando entre ellos, se precipitaron al sombreado callejón lateral de la casa protegido por los árboles, y se despojaron de sus ropas sin ningún asomo de timidez o vergüenza.

Vestidos con sus shorts de trabajo, salieron de la esquina de atrás de la casa precisamente en el momento en que la propietaria caminaba torpemente al patio posterior enfundada en una desteñida bata de baño de felpilla color rosa, modelo de los años 50, llevando cuidadosamente en ambas manos una bacinilla de porcelana decorada con flores de colores chillones, con la cabeza convertida en una refulgente masa de rulos de metal, también pasados de moda. ¿Rulos modernos para la señora Emily Parker? No, muchas gracias.



1 из 251