
Clay no dudó ni un segundo. Durante los cinco días pasados, su sentido común le había estado aconsejando que se mantuviera lejos de ella. Tenía intención de seguir haciéndolo, en cuanto estuviera totalmente seguro de que ella estaba bien. Le pasó un brazo por los hombros, como había hecho miles de veces cuando era joven. Su olor le hizo pensar en rosas amarillas y en mariposas. Su cadera rozó la suya un momento y una oleada de deseo circuló por su sangre.
– Vamos, encanto. Voy a enseñártelo.
La llevó primero a la cocina del restaurante. Mientras ella probaba la mousse de chocolate y hablaba con los cocineros, la observó atentamente. Era evidente que había descansado. Las ojeras habían desaparecido, pero estaba demasiado delgada. Su vulnerabilidad, su feminidad, su elegancia eran algo natural en ella. Él siempre había evitado a las mujeres de aquel tipo. Los bribones no se mezclan con las damas y Clay no tenía intención de mezclarse con Liz. Sólo quería verla feliz y, ¡maldición!, ella no era feliz. Ella fisgoneó en los congeladores, en los armarios-escoberos y en las alacenas como un gatito suelto por primera vez. La perdió de vista un momento hasta que comprendió que había dejado la cocina. Estaba observando el local lleno de comensales, los carritos de postres y ensaladas bien surtidos y los cortinajes que ocultaban la tormenta nocturna. La decoración no era nada especial, pero la moqueta roja y las lamparitas estilo Tiffany de las mesas creaban un ambiente sereno y relajado. Cuando sus miradas se encontraron, los labios de Liz se curvaron en una sonrisa satisfecha.
– Lo has conseguido, ¿verdad?
– ¿El qué?
– Están todos aquí. Grissom y su familia en el rincón. En otra época, le habría hecho feliz echarte del pueblo. Y no sé si Curtis sigue siendo el comisario, pero hace diez años no erais muy buenos amigos -nombró a otros y señaló el local en toda su amplitud- Este sitio no era nada antes. Un antro para camioneros y granujas -Liz meneó la cabeza y dijo en voz baja-: Les has dado una lección, Clay. Debes sentirte bien.
