Él había esperado una réplica rápida, y efectivamente, ella abrió la boca inmediatamente, sus ojos destellando con oscuro fuego, pero entonces, con una velocidad que le cortó el aliento, pareció cambiar de opinión. Y cuando finalmente habló, dijo, "Gracias. Acepto su disculpa en nombre de Clive. "

Había una tranquila dignidad en su voz, algo que lo hizo querer acercarla más, entrelazar sus dedos para algo más que simplemente sostener sus manos.

Pero aunque hubiera querido explorar ese sentimiento más estrechamente – y él no estaba seguro de querer hacerlo- su oportunidad se perdió cuando la orquesta finalizó el vals, haciendo que se detuviera de pie en medio del salón de baile e inclinándose en un elegante saludo que Susannah le devolvió con una reverencia.

Ella murmuró un cortés, "Gracias por el baile, milord," y estaba claro que su conversación había finalizado.

Pero mientras miraba cómo ella abandonaba el salón de baile dirigiéndose a dondequiera que hubiera estado yendo cuando él la había interceptado -no podía sacudirse el sentimiento…

Quería más.

Más de sus palabras, más de su conversación.

Más de ella.


* * *

Más tarde esa noche, tuvieron lugar dos acontecimientos muy extraños.

El primero ocurrió en el dormitorio de Susannah Ballister.

No podía dormir.

Esto no habría parecido raro a mucha gente, pero Susannah era de la clase de personas que se dormía al instante en que su cabeza caía sobre la almohada. Esto volvía loca a su hermana durante los años que habían compartido habitación. Leticia siempre quería permanecer un rato despierta después de acostarse y conversar en susurros en la oscuridad, y las contribuciones de Susannah a la conversación nunca fueron más allá de un ligero ronquido.

Incluso en los días posteriores a la traición de Clive, Susannah había dormido como un tronco. Esta había sido su única vía de escape al constante dolor y confusión en que se convertía la vida de una debutante a la que habían dado calabazas.



16 из 99