Parece que los miembros de la Temporada no son tan competentes en el arte y el deporte del patinaje sobre hielo como les gusta creer.


Revista de Sociedad de Lady Whistledown,

4 de febrero de 1814


Según su reloj de bolsillo, que David sabía que era absolutamente exacto, eran con precisión las doce y cuarenta y seis minutos, y David sabía perfectamente que el día era el jueves, la fecha tres de febrero y el año mil ochocientos catorce.

Y precisamente en aquel momento -a las 12:46 del jueves, 3 de febrero de 1814, David Mann-Formsby, Conde de Renminster, fue consciente de tres indiscutibles verdades.

La primera era, si uno quería ser preciso sobre ello, más una opinión que un hecho. Y esta era que la reunión de patinaje era un desastre. Lord y Lady Moreland habían instruido a sus pobres y temblorosos criados para que circularan por el hielo con carros llenos de emparedados y Madeira, lo que podría haber sido un toque encantador, salvo que ninguno de los criados tenía la menor idea de cómo maniobrar sobre el hielo, el cual donde no estaba resbaladizo, era traidoramente desigual debido al barrido constante del viento durante el proceso de congelación.

Como consecuencia, una multitud más bien repugnante de palomas se había reunido cerca del embarcadero para atiborrarse de los emparedados que se habían derramado de un carro volcado, y el pobre y desdichado lacayo obligado a empujar el susodicho carro se sentaba ahora sobre la orilla, presionando apremiantemente pañuelos sobre su cara donde las palomas lo habían picoteado hasta que pudo huir del escenario.

La segunda verdad que David constató era un poco menos aceptable. Y era que Lord y Lady Moreland habían decidido celebrar la reunión con el expreso objetivo de encontrar una esposa para el imbécil de su hijo Donald, y habían decidido que Susannah sería una buena candidata. A tal efecto, la habían arrebatado de su lado, forzándola a entablar conversación con Donald durante diez minutos completos antes de que Susannah lograra fugarse. (Momento en el cual se dirigieron hacia la señorita Caroline Starling, pero David decidió que éste no era su problema, y Caroline tendría que arreglárselas para desenredarse ella sola.)



46 из 99