"Nada," dijo ella, aguantando su respiración. "No lo sé. Solamente soy feliz, eso es todo. "

Algo cambió en sus ojos entonces. Él la había mirado fijamente antes con pasión, incluso con lujuria, pero ahora ella vio algo más profundo. Era como si él la hubiera descubierto de repente y no quisiera dejar de mirarla jamás. Y tal vez ésta era una mirada experta, y él la había usado sobre miles de mujeres antes, pero Susannah no quiso pensar en ello.

Hacía tanto tiempo que no se sentía especial.

'Tome mi brazo," dijo él, y ella lo hizo, y pronto ambos se deslizaban silenciosamente a través del hielo, moviéndose despacio pero fluidamente mientras esquivaban a los otros patinadores.

Entonces él le preguntó algo que ella nunca había esperado. Su voz era suave, y casi cuidadosamente casual, pero su intensidad era evidente en la forma en que su mano apretaba el brazo de ella. "¿Qué vio usted en Clive? " le preguntó.

Susannah consiguió no tropezar, y de alguna manera no resbalar tampoco, y hasta se las arregló para que su voz sonara tranquila, e incluso serena cuando contestó, "Casi lo hace sonar como si no sintiera cariño por su hermano. "

"Tonterías," contestó David. "Yo daría mi vida por Clive. "

"Bueno, sí," dijo Susannah, ya que ella no había dudado de ello ni un momento. "¿Pero le gusta él? "

Pasaron varios segundos, y sus cuchillas se deslizaron por el hielo hasta ocho veces antes de que David finalmente dijera, "Sí. A todo el mundo le gusta Clive

Susannah giro la cabeza bruscamente, con la intención de reprenderlo por su evasiva respuesta hasta que vio en su cara que él tenía la intención de continuar hablando.

"Amo a mi hermano," dijo David, lentamente, como si calibrara cada una de sus palabras antes de dejarlas salir finalmente. "Pero soy consciente de sus defectos. Tengo la esperanza, sin embargo, de que su matrimonio con Harriet le ayudará a convertirse en una persona más responsable y madura. "



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