"No sé qué está pasando," refunfuñó Clive, "pero mi hermano no tiene ningún sentido del humor. "

"Eso no es verdad. "

"Susannah, yo lo he conocido durante veintiséis años. Creo que eso cuenta más que tu relación de ¿cuánto? ¿una semana? "

Susannah sintió que su mandíbula se apretaba en una línea enojada. No le gustaba que nadie fuera condescendiente con ella, especialmente Clive. "Me gustaría regresar a la orilla,"dijo mordiendo las palabras. "Ahora".

"Susannah- "

"Si no deseas acompañarme, volveré sola," lo advirtió ella.

"Solamente una vuelta más, Susannah," la engatusó él. "Por los viejos tiempos. "

Ella lo miró, lo cual fue un terrible error. La estaba mirando fijamente con aquella expresión que volvía siempre sus rodillas de mantequilla. No sabía como unos ojos azules podían parecer tan cálidos, pero los de él prácticamente se derretían. La miraba como si ella fuera la única mujer en el mundo, o el último bocado de comida para un famélico, o…

Estaba hecha de un material más resistente ahora, y sabía que no era la única mujer en el mundo para él, pero parecía realmente sincero, y pese a su inmadura forma de ser, Clive no era, en el fondo, mala persona. Sintió que su resolución se debilitaba, y suspiró. "Bueno", dijo con voz resignada. "Una vuelta más. Pero eso es todo. Vine con David, y no es justo dejarlo solo. "

Y cuando se pusieron en marcha para otra vuelta alrededor de la pista habilitada por Lord y Lady Moreland para sus invitados, Susannah se dio cuenta de que ella realmente quería regresar con David. Clive podría ser hermoso, y podría ser encantador, pero no hacía que su corazón palpitara con una sola mirada.

David sí.

Y nada podía haberla sorprendido más.


* * *

Los criados de los Moreland habían encendido un fuego bajo la tina del chocolate, así que la bebida estaba malditamente caliente, aunque no lo suficientemente dulce.



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