"¿Qué? Oh, si, por supuesto," contestó ella. "Ha estado bien ponerse al día. "

"¿No tienes que regresar junto a Harriet? " preguntó David intencionadamente.

Clive solo sonrió abiertamente, casi desafiante. "Harriet estará bien sin mi durante unos minutos. Además, ya te dije que estaba con su madre. "

"Sin embargo" dijo David, siendo francamente irritante ahora, "Susannah está conmigo. "

"¿Qué tiene eso que ver con Harriet? " lo desafió Clive.

La barbilla de David se alzó unos milímetros. "Nada, salvo que tú estás casado. "

Clive plantó las manos sobre sus caderas. "A diferencia de ti, que no estás casado con nadie."

Los ojos de Susannah iban de acá para allá, de hermano a hermano.

"¿Qué demonios se supone que significa eso? " exigió David.

"Nada, salvo que deberías poner tus propios asuntos en orden antes de meterte en los míos."

"¡Tuyos! " casi explotó David. "¿Desde cuándo ha pasado Susannah a ser asunto tuyo? "

Susannah se quedó boquiabierta.

"¿Cuándo lo ha sido tuyo? " replicó Clive.

"No creo que eso te concierna. "

"Bien, pues me concierne más a mi que…- "

"¡Señores! " los interrumpió finalmente Susannah, incapaz de creer la escena que se desarrollaba delante de sus ojos. David y Clive reñían como un par de chiquillos de seis años incapaces de compartir su juguete favorito.

Y ella parecía ser el juguete en cuestión, una metáfora que encontró más bien insultante.

Pero ellos no la oyeron, o si lo hicieron, no les importó, porque siguieron discutiendo hasta que ella se colocó físicamente entre ambos y dijo, "¡David! ¡Clive! Es suficiente. "

"Apártese, Susannah," dijo David, casi gruñendo. "Esto no es por usted. "

"¿No lo es? " ella preguntó.

"No," dijo David con tono duro, "no lo es. Es por Clive. Siempre es por Clive. "

"Un momento," dijo Clive furioso, empujando a David en el pecho.



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