‘De sus amigos no te puedes confiar. Has visto que hacen?’

Cercano a ellas, con sus motos potentes como sus musculos, Pollo, Lucone, Hook, El Siciliano, Bunny, Schello e muchos otros aun. Nombres improbables de historias difíciles. No tienen un trabajo fijo. Algunos siquiera mucho dinero en los bolsillos, pero se divierten y son amigos. Esto basta. Aman pelear, y eso nunca falta. Parados allí, en Plaza Jacini, sentados en sus Harley, sus viejas 350 Four con piezas originales, o con los clásicos cuatro en uno, del ruido mas potente. Soñadas, suspiradas y al final, obtenidas, gracias a continuas plegarias, de sus padres. O quizás con el sacrificio de la billetera desafortunada de un joven descuidado que la dejo en la gaveta de cualquier escarabajo o en el bolsillo interno de un Henri Lloyd, en fin, demasiado fáciles de robar durante el receso.

Como estatuas sonrientes, exhiben las peleas fáciles, las manos con cualquier rotura, recuerdo de una riña. John Milius los hubiera adorado.

Las muchachas, mas silenciosas, sonríen, casi todas escapadas de casa, inventando un dormir tranquilo donde una amiga, que en en vez de eso, esta sentada ahí cerca con ella, hija de la misma mentira.

Gloria, una chica con la licra azul oscuro y la camiseta del mismo color con pequeños corazones celeste, muestra una esplendida sonrisa.

‘Ayer me divertí un mundo con Dario. Hemos festejado seis meses que estamos juntos.’

Seis meses, piensa Maddalena, a mi me bastaría uno solo…

Madda suspira, después prosigue a soñar con las palabras de la amiga.

‘Fuimos a comer una pizza de Baffetto.’

‘En serio, yo también fui ayer’

‘A que hora?’

‘Behh… habrán sido las once.’

Odia a esa amiga que interrumpe el cuento. Siempre hay alguien o alguna cosa que disturba tus sueños.

‘Ah, no, ya nos habíamos ido.’

‘Entonces, quieren escuchar el resto?’

Un único ‘si’ sale de esas bocas de extraños sabores de brillo de frutas o rosados robados a vendedores distraídos o a baños maternos mas ricos que pequeñas perfumerías.



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