‘A un cierto punto llega el camarero y me lleva un ramo de rosas rojas enorme. Dario sonríe, mientras todas las muchachas de la pizzería me miran agitadas y un poco envidiosas’

Casi se arrepiente de esa frase, notando a su alrededor aquellas similares miradas.

‘Nunca por Dario… Por las rosas!’

Una repentina risa las une a todas de nuevo.

‘Después me beso en los labios, me agarro la mano y me dio esto.’

Le muestra a las amigas un sutil anillo con una pequeña piedra celeste, de reflejos alegres, casi como los de sus ojos enamorados. Versos de sorpresa y un ‘Bellisimo!’ reciben ese simple anillo.

‘Después fuimos a mi casa y hemos estado juntos. Mis padres no estaban, estuvo fabuloso. Ha puesto el CD de Cremonini que me encanta. Después nos fuimos a la terraza con una cobija y miramos las estrellas.’

‘Habian muchas?’ Maddalena es, sin duda, la más romántica del grupo.

‘Muchisimas!’

Un poco mas allá, una versión diferente.

‘Hey, anoche no supimos nada de ti…’

Hook. Una benda en el ojo, fija. Sus cabellos alborotados, ligeramente claros en la punta le dan un aire de ángel, si no fuera por su fama infernal.

‘Entonces, se puede saber que hiciste anoche?’

‘Nada. Fui a comer en Baffetto con Gloria, y después, como no estaban los suyos, fuimos a su casa e hicimos cosas. Como siempre, nada especial…Han visto que han arreglando el Panda?’

Dario trata de cambiar el tema. Pero Hook no para.

‘Cada tres, cuatro años arreglan todos los locales… entonces, porque no nos llamaste?’

‘Hemos salido sin pensarlo, así de repente.’

‘Que extraño, tu casi nunca haces algo así de repente.’

El tono no promete nada de bueno. Los otros se dan cuenta. Pollo y Lucone dejan de jugar fútbol con una lata aplastada. Se acercan sonrientes. Schello le da una tirada mas larga al cigarrillo, y hace su guiño de burla usual.



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