
El sol esta saliendo, es una bella mañana. Ella esta yendo a la escuela, el no se ha ido a dormir todavía de la noche anterior. Un día como cualquier otro. Pero en el semáforo se encuentran uno al lado del otro, y entonces no será un día como cualquier otro.
El semáforo en rojo.
El la ve. La ventanilla esta abajo, una cola de cabellos rubios ceniza descubre por pedazos su cuello suave. Un perfil ligero pero decidido, sus ojos azules, dulces y serenos, escuchan soñadores y entrecerrados la canción. Tanta calma lo golpea.
‘Hey!’
Ella se voltea hacia el, sorprendida. El sonríe, parado cerca de ella, en su moto, sus hombros anchos, sus manos ya rápidamente bronceadas para la mitad de abril.
‘¿Quieres venir a pasear conmigo?’
‘No, estoy yendo a la escuela.’
‘Bueno no vayas, haz como que vas y yo te voy a buscar ahí enfrente.’
‘Lo siento.’ ella hace una sonrisa falsa y forzada ‘Me he equivocado de respuesta, no me provoca ir a pasear contigo.’
‘Ve que conmigo te divertirás.’
‘Lo dudo.’
‘Resolveras todos tus problemas.
‘No tengo problemas.
‘Esta vez soy yo el que lo duda.’
El semáforo en Verde.
La Mercedes 200 avanza rápido dejando terminar la risa segura de el. El padre se gira hacia ella ‘Pero quien era ese? Un amigo tuyo?’.
‘No papa, solo un cretino’
Cualquier segundo después la Honda regresa de nuevo. El se agarra a la ventanilla y con la derecha da un giro al acelerador, lo suficiente como para no hacer tanto esfuerzo, aunque con su fuerte brazo no habría tenido muchos problemas en esforzarse.
El único que parece tener algún problema es el padre.
‘Pero que hace este inconsciente? Porque se acerca tanto?’
‘Tranquilizate papa, yo me ocupo’
Se voltea decidida hacia el.
‘Escucha, no tienes nada mejor que hacer?’
‘No.’
‘Bueno, consíguelo.’
‘Ya conseguí algo que me gustaría.’
