
– Cuando él vivía tampoco nos ofrecieron nada. En el cincuenta y uno hicimos una película en Paris. Fue lo último.
– ¿Ganaron dinero?
– No. La película fue un fracaso. Ollie estaba enfermo y no podía moverse demasiado. Yo también había estado con ataques y no era un buen momento. No filmamos en Estados Unidos desde que Ollie volvió de la guerra.
– ¿Hardy fue a la guerra?
– Había recibido instrucción en un colegio militar cuando muchacho. Lo llamaron y le dieron el grado de capitán. Estuvo en Gibraltar.
– ¿El quería ir al frente?
– Era un muchacho muy despreocupado. Lo tomó en broma. Me dijo: "Me voy al frente" y no lo vi hasta un año después. Cuando me contó sus anécdotas pensé en filmar una película, pero él estaba muy dolorido por todo lo que ocurrió y preferimos dejarlo.
– ¿Cuándo murió?
– En 1957, en un hospital. Estaba muy enfermo y paralítico. Fue una época muy difícil. No fui al entierro y me criticaron por eso, pero no podía ir.
– ¿Por qué?
– Ollie no era sólo un amigo. Era parte de mí; ninguno podía ser nada sin el otro. Nuestra vida fue el cine y lo compartimos todo. No nos veíamos mucho, pero hacíamos lo único que justificaba nuestra vida: filmar. Pronto me di cuenta de que éramos uno solo. Yo no podía asistir a mi propio entierro.
– ¿Porqué me dijo ayer que estaba muriendo?
– Estoy enfermo, Marlowe. Soy diabético y tengo ataques. Sé que no me queda mucho tiempo. Pero no era eso lo que trataba de decirle. Desde que no trabajo me estoy muriendo un poco cada día. Cuando uno tiene un solo motivo para vivir, y ese motivo desaparece, siente que está de más. Quiero que usted averigüe por que los productores me han olvidado.
– ¿Tuvo relación con los diez de Hollywood?
