
Stacy no había ido a verme ni me había llamado, pero nada de lo que hace Stacy puede sorprenderme ya.
Finalmente mi madre se dio la vuelta y me miró. Un nuevo pensamiento me hizo abrazar un poco más fuerte el Óscar descolorido: estábamos solos otra vez. Mi padre era apenas un vegetal. Stacy estaba vacía, perdida. Busqué la mano de mi madre, sintiendo tanto su calor como la sequedad más reciente de su piel. Nos quedamos así hasta que se abrió la puerta. La misma enfermera entró en la habitación.
Mi madre se incorporó y dijo:
– Marc también jugaba con muñecas.
– Figuras de acción -dije, corrigiéndola rápidamente-. Eran figuras de acción, no muñecas.
Lenny, mi mejor amigo, y su esposa, Cheryl, también pasaron por el hospital todos los días. Lenny Marcus es un abogado importante, aunque también lleva mis pequeños asuntos, como cuando recurrí una multa por exceso de velocidad, o la compra de nuestra casa. Al licenciarse y empezar a trabajar para el fiscal del condado, amigos y oponentes pronto bautizaron a Lenny como «el Bulldog», por su agresivo comportamiento en el tribunal. En algún momento se decidió que el mote era demasiado benevolente y ahora le llaman «Cujo»
No he dormido mucho. Paso las noches mirando el techo, cuento los bips, escucho los ruidos nocturnos del hospital y me esfuerzo por no pensar en mi hijita y en la infinidad de posibles situaciones. No siempre lo consigo. He descubierto que la mente es un hoyo oscuro e infestado de serpientes.
