
– Gracias por la advertencia -dijo Bosch.
– Con los asesinatos recientes, es una experiencia casi clínica, porque se trabaja con urgencia. Con los viejos casos, la experiencia es emocional. Vais a ver el peaje que se cobra la violencia a lo largo del tiempo. Que no os pille por sorpresa.
Pratt cogió una gruesa carpeta azul que tenía en un lado de su escritorio y la colocó en el centro de su cartapacio calendario. Empezó a empujarlo hacia ellos, pero se detuvo.
– Otra cosa para la que hay que estar preparado es el propio departamento. Contad con que los archivos estén incompletos o incluso falten. Contad con que las pruebas estén destruidas o desaparecidas. Contad con empezar de cero con algunos de estos casos. Esta unidad se formó hace dos años. Pasamos los primeros ocho meses simplemente revisando el historial de casos y seleccionando los abiertos sin resolver. Enviamos todo el material que pudimos a los investigadores forenses, pero incluso cuando hemos encontrado una coincidencia nos hemos visto mermados por la falta de integridad del caso. Ha sido desastroso. Ha sido frustrante. Aunque no hay estatuto de prescripción en el asesinato, descubrimos que de manera rutinaria se habían eliminado las pruebas e incluso los archivos durante al menos una administración.
»Lo que estoy diciendo es que vuestro mayor obstáculo en algunos de estos casos podría muy bien ser el departamento en sí.
– Alguien dijo que tenemos un resultado ciego que surgió de uno de nuestros bloques de tiempo -dijo Bosch.
Había oído suficiente. Necesitaba ponerse en marcha.
– Sí -dijo Pratt-. Hemos de llegar a eso en un segundo.
