
Los nuestros, los del FBI, del Departamento de Justicia, el ordenador. Los nuestros, los del FBI, del Departamento de Justicia, el ordenador de quien sea. Es casi risible, pero es demasiado triste para reírse de ello. Lo mismo que balística. Estamos encontrando que en la mayoría de los casos las pruebas siguen allí, pero no se han tenido en cuenta.
Bosch negó con la cabeza, sintiendo ya la frustración de todas las familias de las víctimas, los casos barridos por el tiempo, la indiferencia y la incompetencia.
– También descubriréis que las técnicas son diferentes. El policía de Homicidios actual es simplemente mejor que aquel de, digamos, mil novecientos sesenta o setenta. O incluso que el de mil novecientos ochenta. Así que incluso antes de llegar a las pruebas físicas y de revisar esos casos vais a ver cosas que ahora os parecen obvias, pero que no eran obvias para nadie en el momento del crimen.
Pratt asintió con la cabeza. Su discurso había finalizado.
– Ahora el resultado ciego -dijo, empujando la carpeta azul pálido del expediente por la mesa-. Aquí lo tenéis. Es todo vuestro. Cerradlo y poned a alguien entre rejas.
