Podría ser —dijo Vickers—, pero me parece difícil. No pongo en duda que podrían hacer los coches mucho mas duraderos de lo que son, pero si los fabricaran demasiado bien no habría más compras. Ningún fabricante en su sano juicio haría un auto que durara para siempre. Eso acabaría con su negocio. En primer lugar, sería demasiado caro…

—Ahí es donde te equivocas —le interrumpió Eb—. Mil quinientos, eso es todo. No hace falta comprar accesorios ni hacerle mejoras. Te lo dan completo por mil quinientos.

—No ha de ser gran cosa en cuanto a aspecto, en ese caso.

—Es lo más elegante que hayas visto en tu vida. El que vino conducía uno y tuve oportunidad de mirarlo bien. El color que prefieras. Cromo y acero inoxidable por todos lados. Los artefactos más modernos. Y en cuanto a la dirección… ¡una seda, hombre! Pero haría falta acostumbrarse a ese coche. Quise echarle un vistazo al motor y no pude abrir el capó. “¿Qué hace?”, me preguntó el tipo. Le dije que quería ver el motor y me contestó: “No hace falta. Nunca le pasa nada. Es innecesario abrir eso.” Yo le pregunté: “Pero ¿por dónde se le pone el aceite?” ¿Y sabes lo que me contestó? “Bueno, lo que ocurre es que no necesita aceite”, me dice, “sólo gasolina.”

Eb concluyó:

—En uno o dos días recibiré diez o doce de esos coches. Será mejor que me reserves uno.

Vickers negó con la cabeza:

—Ando escaso de dinero.

—Esa es otra ventaja. La compañía recibe tu coche como parte de pago a muy buen precio. Creo que podría darte mil dólares por el cascajo.



8 из 206