
Al mismo tiempo, empezó a determinar sus preferencias. No quería una esposa capaz de hacer lo que fuera por dinero, sino solamente una que estuviera dispuesta a darle un niño y a marcharse después, cuando él se hubiera cansado de jugar a las familias felices para contentar a Yelena.
Estaba seguro de que en alguna parte había una mujer perfecta para el caso. Y si era lo suficientemente específico con sus preferencias, ni siquiera tendría que conocerla en persona antes de la boda.
Al cabo de un rato, cuando ya estaba de vuelta en su vehículo negro de cristales ahumados, empezó a tomar notas en el ordenador.
Cuando Alissa vio que su hermana gemela, Alexa, bajaba de un deportivo rojo completamente desconocido, se sintió dominada por una mezcla de impaciencia, desesperación y asombro. Sin embargo, la esbelta mujer de ojos azul turquesa y cabello rubio plateado consiguió controlarse y bajar por la escalera.
En cuanto salió de la casa, bombardeó a Alexa con preguntas.
– ¿Dónde has estado todas estas semanas? ¡Me prometiste que llamarías por teléfono y no lo has hecho! ¡Estaba preocupadísima! ¿De dónde ha salido ese deportivo rojo?
Alexa la miró con humor y caminó hacia su hermana.
– Hola, hermanita, yo también me alegro de verte.
Alissa la abrazó.
– Has estado a punto de matarme de un disgusto. ¿Por qué no me has llamado? ¿Qué le ha pasado a tu teléfono móvil?
– Se estropeó. Ahora tengo un número nuevo -respondió, arrugando la nariz-. Mira, las cosas se complicaron un poco y decidí esperar hasta tener algo concreto que ofrecerte… y cuando por fin lo he encontrado, me ha parecido que sería mejor que viniera a casa y te lo dijera en persona.
Alissa miró a Alexa sin entender nada ni pretender entenderlo. Aunque las dos eran físicamente idénticas, no podían tener personalidades más distintas. Alexa siempre había sido fuerte y ambiciosa; tomaba lo que quería y se hacía enemigos con más facilidad que amigos. En cambio, Alissa era más tranquila, más estable y más reflexiva, aunque a veces se dejaba llevar por su temperamento excesivamente cauteloso.
