– Mire, no es que quiera meterle prisa, pero tengo mil cabezas de ganado que atender y ya he perdido bastante tiempo que no tengo viniendo aquí a escuchar eso tan importante que me tenía que decir -por primera vez su voz denotaba impaciencia-. ¿Sería tan amable de ir al meollo de la cuestión?

Alice se incorporó y volvió a mirarlo.

– El meollo de la cuestión es Alice.

– ¿Qué quiere decir? -preguntó, con el ceño fruncido.

– Quiero decir que es la hija de Jack -afirmó, con aplomo-, y necesita a su padre.

Se hizo un pesado silencio.

– ¿Cómo? -preguntó, con un tono poco tranquilizador.

– Alice es hija de Jack.

Gray entrecerró los ojos y miró primero a la una y luego a la otra. La niña le devolvió una mirada muy parecida a la suya y siguió chupando su juguete y retorciéndole la oreja a la vez, como presumiendo de poder hacer varias cosas al mismo tiempo.

– Jack no me dijo nunca nada -afirmó, finalmente con dureza en la voz.

– No conoce la existencia de Alice.

– ¿No le parece un poco tarde para reclamarle como padre?

Clare se retiró el pelo detrás de las orejas, en un gesto de nerviosismo.

– Creo que le gustaría saberlo.

– Me parece que, de tener un hijo, le habría gustado saberlo mucho tiempo antes -le dijo con dureza-. Si dice que Alice tiene seis meses, eso significa que ha tenido quince buenos meses para decidir quién es su padre. ¿Por qué ha esperado hasta ahora para escoger a Jack?

Clare se puso roja de ira.

– ¡No lo he escogido!

– Es lo que parece -la miró de arriba abajo de manera casi insultante-. La verdad es que nunca habría dicho que fuera el tipo de Jack.

– Y no lo soy -esbozó una sonrisa, muy a pesar suyo. Según lo que había oído contar de Jack no creía que ella lo hubiera atraído nunca. Era completamente diferente de Pippa: demasiado tranquila y sensata-. Pero mi hermana sí lo era.



6 из 139