

Danielle Steel
Un Hotel En Hollywood
A mis maravillosos hijos,
Beatie, Trevor, Todd, Nick, Sam,
Victoria, Vanessa, Maxx, Zara,
por haber sufrido mis libros durante años,
haber celebrado conmigo los triunfos
y haberme dado su apoyo en los cambios vitales
y en los fracasos.
Yo solo soy un nudo más del tapiz
que forma nuestra familia.
Vosotros sois mi razón de vivir,
y juntos formamos un valioso conjunto,
que solo está completo por y gracias a vosotros.
Os quiero con todo mi corazón,
Mamá/D. S.
Y cuando acaba la película, comienza la vida
Capítulo 1
Era un hermoso y caluroso día de julio en el condado de Marin, al otro lado del puente Golden Gate de San Francisco. Tanya Harris trajinaba en la cocina mientras organizaba el día. Era una persona de una minuciosidad absoluta. Necesitaba que todo estuviera en su sitio, ordenado y bajo control. Amante de la planificación, eran contadas las ocasiones en las que se le acababa alguna cosa o se olvidaba de algo. Era feliz llevando una vida eficiente y previsible.
Tanya era una mujer menuda, ágil, estaba en buena forma, y aunque ya había cumplido los cuarenta y dos años, no los aparentaba. Peter, su esposo, tenía cuarenta y seis. Era abogado procesalista en un respetable bufete de abogados de San Francisco, pero no le importaba tener que desplazarse cada mañana desde Ross, al otro lado del río. Ross era una urbanización próspera, segura y muy recomendable. Se habían trasladado allí desde San Francisco dieciséis años atrás, principalmente por la excelente fama de sus colegios, los mejores de Marin, según mucha gente.
