
– Muy inteligente. De acuerdo, señorita Farr. La veré mañana, a las nueve. Cuídese la mano. Y a la rana.
Tras esas palabras, salió de allí, y todos lo siguieron con la mirada.
– Molly, ¿puedo ir? Por favor, ¿puedo ir contigo? Necesitarás ayuda, y yo puedo ayudarte. No te molestaré para nada -Jackson acababa de salir cuando Angela se agarró al brazo de Molly para suplicarle-. Seré una buena acompañante.
– Gracias, pero ya me buscaré a mi acompañante -Molly trató de sonreír.
– Tengo que ir contigo -le dijo Trevor-. La agencia inmobiliaria es mía.
Quizá fuera así, pero no lo parecía. La empresa familiar había acabado en manos del tercer Trevor Farr, y bajo su inexperta forma de dirección tenía todo el aspecto de llegar a la quiebra. El padre de Trevor había hablado con Molly en el funeral de su hermana y la había convencido para que le diera una oportunidad a la agencia.
– Si necesitas un trabajo en la ciudad, te estaría agradecido si te incorporaras a la empresa familiar. Trabaja con Trevor durante una temporada, hasta que te acostumbres a la ciudad. El puede enseñarte cómo está el mercado, y sin duda, aprenderá muchas cosas de ti. Eres la mejor.
Hasta entonces, ella se había dedicado a vender granjas desde la agencia que tenía en la costa. Vender propiedades en la ciudad, era algo muy distinto, y su primo no le facilitaba las cosas. Era una persona débil e ineficiente y, desde un principio, estaba molesto porque ella fuera tan competente.
– Puedo arreglármelas sola -le dijo Molly a Trevor-. Tengo la sensación de que el señor Baird no quiere que el señor Francis ni tú participéis en esto, y si lo que queremos es vender… ¿Cuánto has dicho que pide la señora Copeland por el lugar?
Trevor tragó saliva.
– Tres millones -Molly se quedó boquiabierta. «Tres millones. Guau», pensó.
– No lo estropees.
– No lo haré.
– ¿Tienes a alguien respetable que pueda acompañarte? -puede que Trevor fuera un tarugo, pero no era completamente estúpido y sabía que tendría que dar la cara ante su padre-. Ese hombre tiene fama de ser un donjuán. Angela no es la persona adecuada,
