
¡Dios! ¿Qué clase de canalla era para atreverse a tener el más mínimo pensamiento lascivo hacia ella? ¡Pero si estaba de luto! Aunque tampoco era que hubiese tenido un pensamiento lascivo. Claro que no. Ese cosquilleo inexplicable que sentía sólo era… sorpresa. Sí, sólo era eso. Ella le había sorprendido. ¿Y la sacudida que había notado? Simplemente bochorno. Sí, se había comportado como un burro. No era la primera vez, y por desgracia, dudaba de que fuera la última.
Aliviado de haber vuelto a poner las cosas en la perspectiva correcta, dio otro paso hacia atrás.
– Mis disculpas, señora. No quería ofenderla. Le aseguro que pensé que usted tenía intención de besarme.
– ¿Y por qué iba a querer hacer una cosa así?
En vez de sentirse ofendido por la pregunta y el tono, le hizo gracia.
– ¿Quizá fuera una forma americana de saludar?
– En absoluto. Simplemente intentaba preguntarle algo de una forma discreta.
– Ah. Deseaba hablarme al oído.
– Exactamente.
– ¿Y qué quería…?
– ¡Alberta! Por fin te encuentro, querida.
Robert se volvió hacia la aguda voz. Una matrona baja, gruesa y vestida con elegancia se acercaba a trompicones hacia ellos, intentando sin mucho éxito controlar tres perritos blancos, que parecían tirar de ella en tres direcciones diferentes. Incluso si no hubiese reconocido a la formidable lady Gaddlestone, era imposible confundir a sus tres perros, esos pequeños encantos que recordaba claramente de la última vez que los había visto, cuando, para sí, les había puesto los motes de sir Meamucho, sir Muerdealgo y sir Rascapierna.
– ¡Tedmund! ¡Edward! ¡Frederick! ¡Parad inmediatamente! -La baronesa tiró de las correas, sin poder detener al trío antes de que la arrastraran más allá de él y la señora Brown. Una de las bestezuelas levantó rápidamente la pata y remojó una mala hierba que había crecido entre los adoquines. Los otros dos saltaron alrededor de Robert, uno contemplando su tobillo como si estuviera pensando en darle unos cuantos mordiscos y el otro observando su pantorrilla con una mirada indudablemente lujuriosa.
