Ellie sonrió abiertamente.

– Es muy difícil que Lizzy no te conquiste.

– Se portó maravillosamente con Gray y con Jack, y conmigo -dijo Clare con seriedad-. Tú no te pareces mucho a ella,; verdad?

– No, siempre hemos sido muy distintas. A la mayoría de la gente le parece imposible que seamos hermanas.

Ellie suspiró. Adoraba la alegría y el encanto de Lizzy, pero también le había sido difícil estar siempre a su sombra.

– A Pippa y a mí nos pasaba lo mismo -dijo Clare comprensivamente-. Yo era callada y sensata, y ella era brillante y alegre. Siempre estaba llena de vida y todo lo hacía apasionadamente. No tenía término medio -su sonrisa se borró del rostro.

– Lo siento. Debes echarla mucho de menos.

– Sí. Pero no todo el rato. Cuando murió fue espantoso y llegué a pensar que no volvería a ser feliz, pero ahora soy más feliz de lo que nunca me imaginé que podría ser -miró a Ellie, sus ojos brillaban al pensar en el amor que había encontrado-. Es un tópico tremendo, pero la vida sigue. Me acuerdo mucho de Pippa, pero no me encuentro con su fantasma por todos lados.

– Jack sí se lo encuentra -Ellie parecía ensimismada jugando con unas migas.

– Ahora sí, pero no siempre será así -Clare dudó e intentó elegir cuidadosamente las palabras-. Le resulta difícil estar en Bushman's Creek. Es el único sitio en el que ha vivido con Pippa. Está lleno de recuerdos. Todo cambiará cuando se vaya a Waverley.

– ¿Te ha contado el… trato que hemos hecho?

– Sí.

– ¿Te importa?

– ¿Importarme? No, aunque me preocupa un poco. Puedo entenderlo desde el punto de vista de Jack. Él necesita una mujer y Alice una madre.

– Te preocupa que no cuide bien de Alice…

– ¡Desde luego que no!, me preocupas tú.

– ¿Yo?

– Es muy arriesgado casarse sin amor. Yo lo sé. Es lo que hicimos Gray y yo.



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