
– Quizá no, Ellie. No quisiera que te hicieses ilusiones que acabarían haciéndote daño. Creo que eres perfecta para él, pero no siempre nos enamoramos de la persona que nos conviene.
– Lo sé -dijo Ellie con amargura-. Si lo hiciésemos yo no estaría enamorada de Jack. Soy consciente de que él se puede enamorar de otra y, si lo hace, lo dejaré marchar. Nunca sabrá cuáles son mis sentimientos.
– Va a ser muy difícil -dijo con calma Clare-. ¿Estás segura de que quieres casarte con Jack sabiendo que no te quiere?
– Estoy segura. Es mi única oportunidad de estar cerca de él y tengo que aprovecharla.
Clare asintió con la cabeza, como si supiese de antemano lo que iba a contestar.
– Espero sinceramente que funcione.
– Me alegro mucho de que no te importe -dijo Ellie con un hilo de voz.
– Por supuesto que no -Clare sonrió mientras se quitaba el delantal y limpiaba las manos y la cara de Alice- Aunque me da pena no pasar más tiempo con Alice. Gray y yo vamos a echarla mucho de menos, pero tiene que ir con vosotros y formar parte de una familia. Además, nosotros también esperamos un bebé -dijo radiante.
– ¡Clare, es una noticia maravillosa!
– A nosotros nos lo parece, Gray está loco de alegría -sacó a Alice de la silla y le dio un beso-. En cualquier caso te echaremos de menos -dijo acariciando los cabellos de la niña, y miró a Ellie-. ¿Te importaría sujetarla?
– ¡Claro que no! -Ellie la tomó en un gesto cargado de simbolismo, aunque ninguna dijo nada.
– ¡Vamos! A ver dónde están los hombres.
Ellie siguió a Clare con Alice en los brazos. Salieron al jardín, donde Jack y Gray se ocupaban de la barbacoa. Ambos se volvieron cuando oyeron el ruido de la puerta. Gray se parecía a Jack, aunque era más moreno y tranquilo, tenía una sonrisa serena y un aire de dominio, pero a Ellie le pareció que algo se le iluminaba en el interior cuando vio a su mujer. No dijo nada, ni se movió, sencillamente miró a Clare y ella lo miró a él. Ellie sintió un nudo en la garganta y los ojos se le llenaron de lágrimas. ¡Si alguna vez Jack la mirara así…! Pero él estaba de pie con las pinzas de la carne en la mano y completamente inexpresivo.
