Old Central, con sus tres hileras de ventanas en una altura de cuatro pisos, sus salientes aleros y sus desvanes con tejados de dos aguas, su tejado de cuatro aguas y su escabroso campanario, parecía una escuela demasiado grande para un pueblo tan modesto.

Si el viajero tenía algún conocimiento de arquitectura, se detendría en la tranquila calle asfaltada, se apearía del coche, se quedaría boquiabierto y haría una foto.

Pero incluso mientras hacía la foto, advertiría que las altas ventanas eran grandes agujeros negros, como destinados a absorber luz más que a dejarla entrar o reflejarla, y que los toques de románico richardsoniano, de Segundo Imperio o de estilo italiano, estaban como injertados en una arquitectura brutal y común que podía ser calificada de escuela gótica del Medio Oeste, y que la impresión final no era de un edificio chocante ni siquiera de una verdadera curiosidad arquitectónica, sino sólo de una desmesurada y esquizofrénica masa de ladrillos y de piedra, rematada por un campanario evidentemente diseñado por un loco.

Unos pocos visitantes, ignorando o desafiando una creciente sensación de inquietud, podían hacer investigaciones en el lugar o incluso ir hasta Oak Hill, la sede del condado, para examinar datos sobre Old Central. Entonces se encontrarían con que el colegio había sido parte de un gran plan concebido ochenta y pico de años antes para construir cinco grandes escuelas en el condado: Nordeste, Noroeste, Central, Sudeste y Sudoeste. De éstas, Old Central había sido la primera y la única que se había construido.

En la década de 1870, Elm Haven había sido más importante que ahora, en 1960, gracias en gran parte al ferrocarril, actualmente en desuso, y a una mayor afluencia de inmigrantes traídos hacia el sur desde Chicago por urbanistas ambiciosos.



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