
– ¿Volverse a enamorar?
– ¡Eso es! Y cuanto antes mejor. Lo que no es normal es que se aísle de este modo.
– ¡Esto sí que no es normal! -desistiendo ya de poder dormir, Kevin se levantó, tomó a su hijo en brazos, y empezó a pasearse con él por la habitación, tratando de que se tranquilizara.
– Pasará pronto. Es porque le están saliendo los dientes -le aseguró Faye, antes de caer rendida en la cama.
– Eso dijiste la semana pasada.
– Solo necesitamos dormir bien una noche.
– ¿Dormir bien una noche? ¿Qué es eso? Ya no lo recuerdo.
– Deja de quejarte y piensa mientras te paseas. Tenemos que hacer algo para ayudar a tu hermana. Está a punto de firmar un contrato de alquiler por cinco años en este sitio tan horrible.
– No es horrible. Es un apartamento bonito y, sobre todo seguro.
– Es demasiado joven, para buscar tanta seguridad. Vivir aquí no le hará ningún bien, Kevin.
Kevin se vio reflejado en un espejo, mientras paseaba: ojeras, rostro cansado…
– Necesito dormir. Pero no una noche, sino una semana -se volvió a su esposa, que no tenía mejor aspecto que él-, y tú también.
– Sí, los dos lo necesitamos -de repente sonrió con malicia-. Entonces, ya está. Problema resuelto.
Capítulo 1
– ¡Por favor, Patrick, no habrá ni un alma en Londres en verano! Todo el mundo se marcha.
Patrick Dalton hizo un esfuerzo para no sonreír.
– Te quedarás tú y los otros siete millones de personas que viven aquí.
– ¡No te rías de mí! ¡Te estoy hablando en serio!
– ¡Y yo también, Carenza! -cuando no la llamaba por el diminutivo, normalmente se daba cuenta de que a su tío se le estaba acabando la paciencia-. Prometiste cuidar de la casa en mi ausencia, y yo creí en tu palabra, porque de lo contrario habría llamado a una de las empresas que se dedican a ello, para que me proporcionaran a alguien.
