Adolfo Bioy Casares


Una Muñeca Rusa – El Lado De La Sombra

HISTORIAS SIMPLES QUE, SIN SABER COMO, SE TRANSMUTAN EN INTRINCADAS EXPERIENCIAS DENTRO DE UN MUNDO FANTASTICO QUE CONVIVE CON LA REALIDAD MAS PROSAICA: ASI SON LOS RELATOS DE UNA MUÑEZA RUSA Y EL LADO DE LA SOMBRA, SIENDO VIAJES AL LADO OSCURO DE LA COTIDIANIDAD. TODAS ESTAS FABULAS, YA SEA QUE CONVOQUEN LA APARICION DE UN INQUIETANTE DOBLE, YA QUE REFIEREN UN CRUEL ASESINATO, DESTILAN LA IRONIA DE UN CUENTISTA ESPECIALIZADO, BIOY CASARES, QUE SABE TRANSMITIR, DESDE LA PROSA MAS SENCILLA, LAS MANIFESTACIONES DEL TRASFONDO MISTERIOSO QUE ENCIERRA LA VIDA HUMANA

Una muñeca rusa

Los males de mi columna me retuvieron en un largo encierro, interrumpido únicamente por visitas a consultorios, a institutos de radiografías y de análisis. Al cabo de un año recurrí a las termas, porque me acordé de Aix-les-Bains. Quiero decir, de su fama de rumbosas temporadas de la gente más frívola y elegante de Europa; y de aguas cuya virtud curativa se admitió desde tiempos anteriores a Julio César. Para que mi estado de ánimo cambiara y para que reaccionara mi organismo, creo que yo necesitaba, más aún que las aguas, la frivolidad.

Volé a París, donde pasé poco menos de una semana; después un tren me llevó a Aix-les-Bains. Bajé en una estación chica y modesta, que me sugirió la reflexión: «Para buen gusto, los países del viejo continente. En nuestra América somos faroleros. Caben cuatro estaciones de Aix en la nueva de Mar del Plata». Confieso que al formular la última parte de esa reflexión, me invadió un grato orgullo patriótico.

Al salir vi dos avenidas: una paralela a las vías, otra perpendicular. Por la primera avanzaba un pescador, con la caña al hombro y una canasta. Ignoré las ofertas de un taximetrero y me acerqué al pescador.



1 из 233