Anne Perry


Una visita navideña a Romney Marshes

libro 3º de Historias de Navidad

Para todos aquellos que creen en los nuevos comienzos.


– ¡Me niego! -dijo indignada Mariah Ellison. Aquello era intolerable.

– Me temo que no hay otra alternativa -respondió Emily.

Emily vestía un precioso vestido de color verde aguamarina, con amplias mangas a la moda y una falda que llegaba hasta el suelo. El delicado color rubio de sus cabellos la hacía parecer más guapa de lo que era, y haberse casado con un hombre rico le daba ciertos aires de gran dama, por encima de su condición.

– ¡Claro que hay otra alternativa! -contestó en tono brusco su abuela, levantando los ojos y mirándola fijamente desde su sillón de la sala-. ¡Siempre hay otra alternativa. Por el amor de Dios, ¿por qué quieres ir a Francia? ¡Solo faltan ocho días para Navidad!

– En realidad, nueve -la corrigió Emily-. Nos han invitado a pasar las Navidades en el valle del Loira.

– Da lo mismo qué lugar de Francia sea. En cualquier caso no es Inglaterra. Tendremos que cruzar el canal. La travesía será dura y nos pondremos todos enfermos.

– Sé que será pesado para ti -admitió Emily-. Y el viaje en tren desde París podría ser aburrido, y tal vez frío en esta época del año…

– ¿Qué quieres decir con «tal vez»? -replicó su abuela-. No cabe la menor duda de que lo será.

– Entonces quizá sea mejor que no te hayan invitado. -Emily esbozó una leve sonrisa-. Así no tendrás que molestarte en pensar cómo declinar con elegancia la invitación.

La abuela tenía la clara sospecha de que aquello era un sarcasmo de Emily. También fue consciente de algo desagradable y doloroso.

– ¿Debo deducir que me dejarás sola en esta casa durante las Navidades mientras visitas a quien demonios sea en Francia? -Intentó poner voz enfadada para no demostrar que de repente se sentía abandonada.



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