
– Es un juguete- contestó Matt, con una risa forzada. Gracias a dios, no es necesario que lo examines. Matt hizo la intención de dejarlo a un lado, pero la doctora le detuvo.
– Guárdalo y mira si puedes lavarlo cuando llegues a casa. Si lo dejas aquí, se perderá y quizá sea importante. Esos niños lo han perdido todo y sospecho que después de esto, no habrá daños físicos, pero si psicológicos.
– De acuerdo- contestó Matt pensativo.
– ¿Podrás vendarte tú mismo esa herida?. No es profunda- dijo la doctora, preocupada por los niños y por Erin. No necesitas ir al hospital, pero me gustaría examinarte esta noche. Así que o te vayas a dormir solo a tu granja. ¿Qué te parece si te vas a casa de Charlotte?. ¿Le digo a alguien que la llame?.
– ¡No!.Estoy bien.
– ¿Es que no has oído lo que te he dicho?. Tendrás que irte a dormir con alguien o al hospital. Tú eliges.
– Yo…
– No tengo tiempo que perder- afirmó la mujer. Piénsatelo mientras examino al resto. Aunque, gracias a ti, no hay ningún herido grave- se volvió hacia los enfermeros de la ambulancia.
– Haced que se tumbe y no dejéis que se marche hasta que me diga dónde va a pasar la noche. NO quiero que se vaya solo, porque seguro que se olvida del vendaje y se toma tres whiskies sin nadie que lo vigile. Y lo decía en serio.
Matt conocía a Emily lo suficiente como para saber que era capaz de obligarle a ir al hospital. Además tenía que reconocer que no se encontraba bien del todo y que la doctora tenía razón.
Pero. ¿qué podía hacer?.
La doctora le había sugerido que se fuera con Charlotte, pero la idea no le resultaba demasiado atractiva. Por supuesto, ella le dejaría quedarse en su casa, pero se preocuparía mucho por él.
