
– Sí- admitió Erin.
Lori trabajaba en el hogar número cinco y era la única que no tenía a su cuidado niños pequeños en esos momentos. Necesitaban su ayuda, pero Erin no podía concentrarse.
Wendy se dio cuenta. Se acercó a ella y le dio un abrazo como el que Luke le estaba dando a Michael. Estuvo un rato sin soltarla, con Tess en medio. Pero a la niña no pareció importarle.
– Entre tú y Matt los habéis sacado a todos- comentó. ¡Gracias a Dios que estáis bien!.
– Los gemelos…seguro que hicieron algo- dijo Erin, temblando.
Matt, viéndola abrazada a su amiga, sintió el impulso de levantarse y consolarla. También él tenía ganas de abrazarla. Lo cual era una locura. Tomó su mascarilla de oxígeno y respiró dos veces.
– He estado pensando que, como Tess y Michael iban a quedarse aquí hasta que su madre saliera del hospital este fin de semana, Luke y yo podremos hacernos cargo de ellos hasta entonces. Los niños nos conoces, además.
La madre de Tess y Michael estaba sola y sufría de asma. Era hospitalizada con frecuencia y los niños eran visitantes asiduos de los hogares. Erin sabía que con Wendy los pequeños estarían bien, pero…
– Todavía quedan Marigold y los gemelos.
– Tess y Michael deben estar todavía asustados- prosiguió Wendy con dulzura, dando un beso a Tess. La doctora estaba examinando a los gemelos y la pequeña estaba empezando a temblar. Necesitarán cuidados, así que creo que lo mejor que podemos hacer Luke y yo es llevárnoslos a nuestra casa. Lori dijo lo mismo. Ahora hay que pensar en el bebé y en los gemelos. Y hablando de lori…
Lori llegó en ese intante. Era una muchacha joven y vigorosa, como todas las empleadas de los hogares. Tal vez estuviera sorprendida, pero tomó las riendas de la situación en seguida.
