
– Está bien que Tess y Michael se vayan con Wendy- dijo con franqueza. Piénsalo. Los otros hogares están llenos,. Quizán nos dejen usar el hotel para esta noche.
– Erin no puede cuidar esta noche a Marigold-opinó Wendy. Mírala, está temblando. Lo último que necesita es despertarse cada dos horas para alimentar a un bebé. Necesita dormir. Y los gemelos…
– A los gemelos no los puede controlar más que ella- dijo Lori
– Así es, mira cómo los he controlado- replicó Erin, haciendo un gesto hacia la casa y estremeciéndose.
– Sí, y el dueño del hotel conoce a los gemelos-añadió Lori. Así que seguro que nos costaría mucho convencerlo para que te quedaras allí con ellos.
– Seguro que nos sería difícil, sí.
– Por otra parte, el bebé ya será suficientemente mayor para que lo adopten a partir de la próxima semana- dijo Lori, con una expresión feliz. Creo que puedo quedarme con él hasta entonces. Es una niña estupenda- miró hacia Valda.
La mujer seguía con la niña en brazos y tenía una evidente cara de disgusto. Seguramente el bebé se había hecho algo y olía.
Pero todos sabían que eso era lo de menos en esos momentos. Lori había comentado que Marigold era un excelente bebé y lo mismo opinarían sus futuros padres adoptivos. Así que la niña sobreviviría unos minutos más en brazos de la disgustada Valda.
– Entonces solo quedan Erin y los gemelos.
– Lo del hotel me parece complicado. Quizá podamos quedarnos con Shanni.
– Shanni está embarazada, tiene dos hijos y su marido está enfermo- comentó Wendy. Y yo no puedo llevarme más que a Tess y a Michael- entonces miró a Matt, que seguía tumbado en el suelo. Humm
¡Humm?.
Matt miró hacia arriba y no le gustó el modo en que Wendy lo estaba mirando.
Wendy, Erin, Shanni, Lori…hasta la doctora Emily. Todas eran iguales, una panda de mujeres dominantes.
Tomó dos bocanadas más de oxígeno de la mascarilla y trató de aparentar que estaba muy enfermo. No le sirvió de nada. Al contrario, eso empeoró las cosas.
