Cena que sabía no iba a ser posible, ya que se había enterado de los del incendio. En Bay Beach, las noticias volaban.

Abrió la puerta de la camioneta antes de que a Matt le diera tiempo a hacerlo y se arrojó en sus brazos, dando un suspiro de alivio.

– Matthew, amor mío, podías haber muerto.

Pero por muy emocionada que estuviera, sus ojos revisaron todo; incluyendo a Rob y la caja roja de terciopelo que estaba en la guantera.

– Sally me llamó y me dijo que te habías metido en ese edificio en llamas y que habías sacado a los niños tú solo.¡También me contó que estabas herido!.

La chica retrocedió al ver la herida de la frente y las manchas negras que tenía por todas partes. Luego se miró a sí misma y se fijó en que su impecable ropa blanca se había ensuciado al abrazarlo.

Pero los incendios requerían coraje. Matt había sido valiente y ella también podía serlo.

– Lo lavaré, no te preocupes. Rally también me ha dicho que la doctora te prohibió quedarte solo esta noche- se volvió hacia Rob. Así que puedes llevarlo a mi casa.

Matt se sintió incapaz de responder nada. Fue Rob quien lo hizo en su lugar.

– No hace falta- hizo un gesto hacia los coches que iban detrás. Matt tiene toda la compañía que necesita.

Charlotte puso cara de horror al ver el interior del coche policial.

– ¡Los huérfanos no!- exclamó. No puedes llevarte a esos niños a tu casa. ¡Estás herido!.

– Me las arreglaré.

– No podrás.-Charlotte, hay dos niños que necesitan alojamiento y Erin cuidará de ellos.

Matt se estaba poniendo nervioso. Erin salió del coche de policía y se dirigió hacia ellos para averiguar qué pasaba.

– Erin ha sufrido mucho, Charlotte.

– Estoy segura-Charlotte movió la cabeza como diciendo que aquello no podía estar sucediendo. Pero cariño, tú también- giró la cabeza y alzó la voz.

Erin, Matt se viene a mi casa. Necesita que lo cuiden. Tu organización sin duda podrá ayudaros a los niños y a ti.



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