
Nick era un padre estupendo, decidió Matt, pensando en la familia que había dejado en el hospital. Con dos preciosos niños y otro en camino, Nick y Shanni eran muy felices.
¿Llegarían a serlo también ellos?
¿Querría Charlotte tener hijos?. Charlotte no era una persona muy maternal, pero si tuviera niños, seguro que les enseñaría a ser limpios y prácticos, y a distinguir entre el bien y el mal.
Sin embargo, él no sería un buen ejemplo para sus hijos, se dijo, haciendo una mueca.
El no había sido nunca ningún ángel. De hecho, había sido un niño que le había dado muchos disgustos a su madre.
Pero los niños heredaban los genes de ambos padres. Así que quizá podrían intentarlo.
Ella los educaría en la casa, y él les enseñaría el mundo exterior…que era lo mismo que había vivido él de pequeño.
Así que…
Así que quizá esa noche le pediría por fin que se casara con él. Después de todo, hacía una noche excelente. A excepción de la bomba que estaba a punto de estallar…
En el hogar número tres del orfanato de Bay Beach, las cosas también marchaban muy bien.
Erin Douglas, la encargada de cuidar de aquel hogar, había conseguido acostar a todos los pequeños a las ocho.
Afortunadamente, Marigold, la más pequeña e todos los niños era un bebé muy bueno, que sin duda haría felices a sus padres adoptivos.
Aquella noche, también había conseguido acostar temprano a Tess, de cinco años, y Michael, de ocho, la pareja de hermanos que estaría en el hogar hasta que su madres se recuperara de la enfermedad que la tenía postrada.
Y lo más sorprendente había sido que los gemelos también se habían ido a la cama sin rechistar. De hecho, había ido a verlos diez minutos antes y había comprobado que estaban durmiendo.¡Era increíble!.
