
Aunque resulte difícil de creer, otra de las estrategias fue ideada por el Departamento de Asuntos Judíos del Servicio de Seguridad, el SD. Aquella táctica resultó útil para ayudar a los judíos a salir de Alemania y, al mismo tiempo, para enriquecer a algunos oficiales del SD. El ardid era conocido con el nombre de plan tocher o «judío itinerante» y yo tuve ocasión de familiarizarme con él a través de dos de los clientes más extraños con los que hetratado en toda mi vida.
Paul Begelmann era un judío alemán rico, un hombre de negocios que tenía varios garajes y concesionarios de automóviles repartidos por toda Alemania. El doctor Franz Six, un Sturmbannführer de las SS, dirigía el Departamento de Asuntos Judíos del SD. Me citaron en la modesta suite de tres habitaciones que el departamento tenía en el Hohenzollern Palais, en Wilhelmstrasse. Detrás de la mesa de Six colgaba un retrato del Führer así como numerosos títulos oficiales de las universidades de Heidelberg, Königsberg y Leipzig. Six sería un criminal nazi, pero no cabía duda de que era un criminal nazi altamente cualificado. No podía decirse que tuviera el aspecto del ario ideal defendido por Himmler. De unos treinta años, tenía el pelo oscuro, un rictus de suficiencia en los labios y no parecía más judío que Paul Begelmann. Desprendía un leve olor a colonia y a hipocresía. Sobre su mesa había un pequeño busto de Wilhelm von Humboldt, fundador de la Uni versidad de Berlín y famoso por haber establecido los límites dentro de los cuales debía circunscribirse la acción del Estado. Me pareció poco probable que el Sturmbannführer Six estuviera de acuerdo con él en ese punto.
