
Una vez más creyó oír al Papa Pío XIII: Debo confiarte el secreto…
Al cabo de unos momentos una revelación, increíble, en el Palacio Apostólico con su dorada cúpula, en la propia residencia pontificia.
La misión sagrada de Rosetti.
Padre Rosetti, nuestra Señora de Fátima ha prometido al mundo un niño divino en nuestra Era.
Está a la vista el Día del Juicio Final.
¡Tú, el investigador mío, debes encontrar a la verdadera Virgen! ¡La Iglesia necesita dar con la madre del niño divino!
Ante los ojos del padre Rosetti todo se tornó repentinamente de un deslumbrante rojo encendido. Y luego, al remitir, de un blanco cegador. Por último, una rueda luminosa se adentró girando vertiginosamente en una abertura de infinita negrura…
DOS
ANNE FEENEYHolts Corners, New Hampshire,
18 de setiembre de 1987
Vestida con un jersey negro de lana y cuello alto, pantalones téjanos desteñidos en algunas partes hasta parecer de un blanco marfileño y con el pelo sujeto descuidadamente como una cola de caballo, la hermana Anne Feeney preparaba afanosa dos tortillas de diez huevos, innumerables lonchas de tocino crujiente, buñuelos con miel de confección casera, dos veces mayores que los de las tiendas y un café denso, delicioso.
A Anne le gustaba hacer el desayuno en Hope Cottage. Ella se sentía sumamente cómoda y relajada en aquella cocina provisional, rodeada de arboleda; sobre todo cuando se encontraba allí sola y las montañas empezaban a despertar.
Mientras distribuía generosas raciones de peras en dulce, la hermana Anne escuchó los
