
Al cabo de una semana, las mismas personas se reunieron a la misma hora en la habitación de Trujánov. Faltaba el capitán, que había salido ya a hacerse cargo del barco. Ninguno de los hombres de ciencia renunció a tomar parte en la expedición, demasiado seductora a pesar de las privaciones y los peligros que auguraba. Trujánov estaba entusiasmado y observó que aquella unanimidad y aquella ausencia de vacilaciones garantizaba de anternano el buen éxito de la empresa. El plan volvió a ser debatido, y cada uno de los participantes hizo las observaciones de su especialidad acerca de los equipos científicos y personales necesarios.
Al día siguiente, todos regresaron a sus lugares de residencia para prepararse y poner en regla sus asuntos.
* Ahora se llama Tierra del Norte.
** En el Norte de Siberia se llama así el pescado seco, fundamentalmente del género de los salmónidos, que los habitantes preparan de antemano para alimentarse en invierno, ellos y sus perros.
Capítulo III
EN MARCHA
El 20 de abril salieron de Moscú juntos, en el expreso de Siberia, el profesor Kashtánov, el zoólogo Pápochkin, el meteorólogo Borovói y el médico Gromeko que, procedentes de distintos puntos, habían decidido reunirse en Moscú. Diez días después llegaban a la estación de Vladivostok.
En el hotel señalado de antemano nuestros viajeros encontraron ya a Trujánov, llegado una semana antes para hacer diferentes compras y recibir los artículos encargados. Al día siguiente, primero de mayo, los cinco fueron a recibir, cuando atracaba en el puerto, al barcoEstrella Polar, desde cuyo puente les sonreía el rostro atezado del capitán.
Durante tres días se procedió al embarque de carbón, lubrificantes, provisiones de boca, diferentes objetos del equipo científico y el equipaje personal de los miembros de la expedición que, por su parte, embarcaron al tercer día.
