
El 4 de mayo por la mañana todo estaba listo, las formalidades aduaneras terminadas, el equipaje y los pasajeros en sus puestos.
Cortando suavemente las olas de la bahía Zolotói Reg, elEstrella Polardobló al mediodía el cabo Oslínie Ushi y, por delante de la isla Russki, se dirigió hacia el Este. Desde el puente del capitán, los cinco viajeros se despedían con la mirada de la ciudad que desaparecía a lo lejos, extendida en anfiteatro por los montes, detrás de la verde bahía. En el fondo del alma cada uno se preguntaba involuntariamente: ¿Volveré yo a ver algún día estas orillas y mi Patria? Y todos sentían cierta tristeza. Pero la — fresca brisa marina y el ligero balanceo que comenzó poco ¡después de salir de la bahía ahuyentaron pronto los recuerdos de tierra.
Se escuchó el gong que llamaba al desayuno y los viajeros descendieron a la sala de oficiales después de lanzar unja última mirada a la negra franja de tierra patria que quedaba atrás.
Después del desayuno todos volvieron a cubierta para contemplar la negra masa de la isla de Askold, último trozo de tierra patria hasta llegar — a Kamchatka. Pasada la isla, elEstrella Polarviró hacia oriente. El viento había amainado y el barco cortaba suavemente las olas azules del mar del Jiapón, que se extendía al Sur y al Este. Unicamente al Norte, a una distancia de quince a veinte kilómetros, corría la línea oscura de la orilla de Ussurí. Al ponerse el sol también esta línea desapareció rápidamente detrás del cabo Povorotni.
El barco viró bruscamente hacia el Nordeste.
— ¿A qué puerto nos dirijimos?
— A ninguno, si no nos obliga alguna fuerte tormenta. Pero el barómetro está alto y no se prevé ninguna tormenta hasta las Kuriles.
