
Sentí el deseo de escribirla cuando, ya viajero experto, vi al releer el Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne, que el viaje subterráneo estaba trazado en él de manera inverosímil y que, además, desde el momento en que fué escrita esta novela se han obtenida muchos nuevos datos acerca de los que habitaban antiguamente nuestra Tierra. Por ejemplo, en los barrancos de las orillas del río Dvina Septentrional se han encontrado restos de reptiles carnívoros y herbívoros de la edad pérmica. Detrás de los Urales se han hallado huesos de un gran rinoceronte sin cuerno, al que se dió el nombre de indricoterio (de Indrik, animal de los cuentos de hadas). En el norte de Siberia, en el suelo helado, se han descubierto cadáveres de mamuts que en tiempos habitaron en gran número estas frías regiones de bosquetundra. En las estepas de Mongolia descubrí yo en 1892 un diente de un rinoceronte terciario, quedando así demostrado que los desiertos y las estepas de Gobi no estuvieron cubiertos por el mar Jan-jai como calculaban los sabios extranjeros, sino que eran tierra firme. Este hallazgo dió lugar a una gran expedición norteamericana a Mongolia (1923), durante la cual fueron encontrados en diferentes lugares huesos de reptiles y mamíferos anfibios cretáceos y terciarios que poblaban antes el desierto de Gobi.
Sirvió de base a mi novela Plutonio una hipótesis debatida en la literatura científica extranjera hace más de un siglo y que tenía numerosos defensores. Estos afirmaban que el globo terrestre está hueco y que su interior, alumbrado por un pequeño astro, se halla poblado. En el capítulo Charla científica queda expuesta en detalle esta hipótesis y la defiende Trujánov, protagonista de la novela y organizador de la expedición a Plutonia. Esta hipótesis ha sido hace ya tiempo refutada por la ciencia y, aunque no sabemos todavía con exactitud cuál es el estado del núcleo terrestre, se puede asegurar que no existe ningún astro interior ni ningún orificio que lleve al subsuelo. A pesar de ello, dicha hipótesis me pareció adecuada para una novela científica fantástica.