
Durante los últimos años, las expediciones soviéticas que han explorado las depresiones de Gobi en Asia Central han descubierto en ellas cementerios enteros de reptiles y mamíferos terrestres y lacustres. En general, estas depresiones conservan en sus aluviones muchos restos de diferentes animales de la antigüedad que se pueden extraer pana la ciencia y los museos, no en las cavidades subterráneas, sino en la superficie terrestre, que es la que atrae a los jóvenes exploradores de la naturaleza.
Mi deseo sería que también esta edición de Plutonia incitase a los jóvenes lectores a adentrarse más en la Geología y estudiar esta ciencia interesante que explica la composición y la estructura de nuestro planeta y refiere qué plantas y qué animales lo habitaron en los periodos pasados y sus transformaciones sucesivas hasta que entre los animales destacó un ser pensante, el hombre, que llegó a ser el dueño de la Tierra.
V. Obruchev.

Capítulo I
UNA PROPOSICIÓN INESPERADA
El profesor Kashtánov, famoso por sus viajes a Nueva Zemla y al archipiélago de Spitzberg y por la investigación del Ural polar, catedrático de Geología en la Universidad, acababa de volver de su laboratorio. Concluido el semestre de otoño, terminados los exámenes y las lecciones, el profesor soñaba satisfecho con las tres semanas de las vacaciones de invierno. Pero no para estarse sin hacer nada, ¡quia! De edad mediana, lleno de fuerzas y de salud, sólo pensaba descansar dos o tres días y ponerse luego, despejadas las ideas, a escribir un artículo científico acerca de la correlación geológica del Ural y Nueva Zemla.
