Jodi Compton


37 horas

Sarah Pribek 01

Capítulo 1

Todos los agentes de policía tienen al menos una historia sobre el día en que se encontraron con su trabajo sin proponérselo. Es algo muy frecuente. Yendo por la calle, en horas de servicio o fuera de ellas, de pronto un oficial ve a un par de chicos tocados con gorras de béisbol y gafas oscuras merodeando un banco con aspecto más que sospechoso. Entonces, por pura casualidad, aparece un agente en escena, incluso antes de que se reciba la llamada en comisaría.

En el caso de las personas desaparecidas, sin embargo, las cosas son un poco diferentes. Por lo general, los desaparecidos están muertos, o se hallan fuera de la ciudad o incluso del estado, o son retenidos en un lugar oculto. No suelen estar en lugares francamente visibles, esperando a que alguien corra hacia ellos. Ellie Bernhardt, de catorce años, iba a ser la excepción que confirma la regla.

El día anterior, su hermana había venido a verme a Minneapolis desde Bemidji, en el noroeste de Minnesota. Ainsley Carter tenía veintiuno o veintidós años, como máximo. Era delgada y tenía esa belleza nerviosa que parece ser privativa de las rubias, pero ese día, y probablemente muchos otros, había decidido subrayar sus rasgos con rímel marrón y un leve toque de maquillaje en las ojeras, aunque no lograba disimular el hecho de que esa noche apenas había dormido. Vestía téjanos y una camiseta deportiva con el cuerpo blanco y las mangas azules. Lucía un brazalete de plata en la muñeca derecha y un pequeñísimo solitario en la otra.

– Pienso que mi hermana está en alguna parte de la ciudad -me dijo en cuanto estuvo sentada ante mi escritorio, tomándose un café-. Anteayer no volvió de la escuela.

– ¿Se ha puesto en contacto con la policía de Bemidji?



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