
La inquietante conclusión a la que se llega en este libro, bajo la luz de los hechos y la incuestionable firmeza de la lógica, podría ser la VERDAD.
Primera parte
Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a una grieta profunda, ella también mira dentro de ti.
FRIEDRICH NIETZSCHE.
Preludio.
Un secreto que ni la misma muerte podía borrar
New London, Estados Unidos.
Llovía a cántaros sobre la pequeña ciudad de New London, en el estado de Connecticut. Los únicos que se movían por las calles, en medio de la desapacible noche, eran algunos automóviles con sus luces desvaídas por el aguacero. La mujer había corrido rasgando la cortina de agua, e intentando protegerse con su gruesa gabardina y su gorro, hasta la puerta de la iglesia católica polaca de San Pedro y San Pablo. Tosía mucho, con una tos que sonaba irónicamente seca. Detenida bajo el arco que protegía la entrada, se sacudió como un perro empapado y llamó al timbre. El sonido pareció perderse en la soledad de la oscura noche. La mujer insistió repetidas veces, hasta que por fin una voz sonó desde dentro, retumbando en los muros interiores como un eco de otro mundo.
