
– Espero hablar con él de un momento a otro -tenía una voz ronca y vieja de fumadora empedernida-. ¿Quiere dejar algún mensaje?
Le dejé ni nombre y el número de teléfono del hotel. Me preguntó la razón de la llamada. Le dije que se trataba de un asunto personal.
Cuando colgué sentí temblores que achaqué a la cantidad de cafés que había tomado durante la mañana. Me apetecía un trago. Podía hacer una parada en Polly's Cage, al otro lado de la calle, o pasarme por la tienda de licores unos pasos más abajo de Polly's y coger una botella de bourbon. Pensé: bueno, viejo, ahí fuera está lloviendo y tú no te quieres empapar. Dejé la cabina y me subí a mi habitación. Eché la llave, coloqué la silla junto a la ventana y me senté a contemplar la lluvia. La necesidad de beber desapareció al cabo de unos minutos. Luego volvió y de nuevo se fue otra vez. Durante una hora estuve yendo y viniendo, parpadeando como si se tratara de una luz de neón. Me quedé donde estaba, observando cómo caía la lluvia.
Serían las siete cuando tomé el teléfono de mi habitación y llamé a Elaine Mardell. Me encontré con su contestador automático y tras el pitido inicial dije:
– Hola, soy Matt. He visto a tu amigo y quiero agradecerte que me hayas recomendado. Espero que algún día te pueda devolver el favor.
Colgué y esperé otra media hora. Chance no se acordó de mí.
No tenía un hambre terrible pero me obligué a bajar en busca de algo para comer. Me acerqué hasta la hamburguesería de al lado y pedí una hamburguesa con patatas. Un tipo un par de mesas más allá, comía un sándwich acompañado de una cerveza y pensé pedir uno cuando la camarera me trajera la hamburguesa, pero para cuando llegó ya había cambiado de idea. Comí casi toda la hamburguesa, la mitad de las patatas y bebí un par de tazas de café. Luego pedí una tarta de ciruelas que devoré al instante.
Eran casi las ocho y media cuando salí del restaurante. Me detuve en el hotel -ningún mensaje- y luego seguí caminando hasta llegar a la Novena Avenida. Tiempo atrás había una taberna en la esquina, Antares and Spiro's, que ha pasado a ser hoy un mercado de verduras y frutas.
