
Ziller mordió la cánula de su pipa con tal fuerza que Kabe pensó que se rompería.
—No pueden obligarme a volver.
—Querido Ziller, ni siquiera se nos ocurriría sugerírselo —repuso el dron—. Ese emisario puede venir con tales intenciones, pero la decisión le corresponde enteramente a usted. Es un invitado honrado y respetado, Ziller. La ciudadanía de la Cultura, en la medida en que tal cosa exista hasta cierto nivel de formalidad, es suya por poderes. Sus muchos admiradores, entre los que me incluyo, hace tiempo se la habrían otorgado por aclamación, sí tal hecho no hubiera parecido un acto presuntuoso.
Ziller asintió con aire pensativo. Kabe se preguntó si aquella expresión era chelgriana por naturaleza o bien un gesto adquirido o traducido.
—Muy halagador —dijo Ziller. A Kabe le dio la impresión de que la criatura realmente intentaba sonar elegante—. Pero sigo siendo chelgriano. Aún no estoy naturalizado.
—Por supuesto. Su presencia ya es un honor suficiente. Declarar que este es su hogar ya sería…
—Excesivo —cortó Ziller. El campo de aura del dron cambió de color, adquiriendo una tonalidad similar a la del barro, que indicaba vergüenza, aunque la escasez de flecos rojos denotaba que tampoco era muy aguda.
Kabe carraspeó. El dron se volvió hacia él.
—Tersono —dijo el homomdano—, no tengo del todo claro por qué estoy aquí, pero ¿puedo preguntar si, en todo este asunto, estás hablando como representante de Contacto?
—Por supuesto que puede. Y sí, hablo en nombre de la sección de Contacto. Con plena cooperación del Centro de Masaq.
—No me faltan amigos entre mis admiradores —dijo Ziller de pronto, mirando fijamente al dron.
—¿Faltan? —dijo Tersono, con el campo de aura anaranjado—. Ya le he dicho que…
—Me refiero entre algunas de las Mentes de aquí; las naves, Tersono, dron de Contacto —repuso Ziller con frialdad. El dron se echó hacia atrás en la silla. Un poco melodramático todo aquello, a ojos de Kabe—. Podría convencer a alguno de ellos para acogerme y proporcionarme mi propio crucero privado. Un crucero en el que al emisario le costaría mucho introducirse.
