Kabe se asombró de la gélida mirada que Ziller lanzó a Tersono. Incluso sintió alivio de que esos grandes ojos oscuros no se dirigieran a él. Sin embargo, el dron parecía imperturbable.

Ya veo prosiguió el compositor. Bien, entonces supongo que no puedo moverme. Imagino que puedo negarme a abandonar mi apartamento.

Por supuesto que puede. Tal vez no sea muy digno, pero está en su derecho.

Efectivamente. Pero si no tengo alternativa, que nadie espere que sea amable y cortés. Ziller inspeccionó la cazoleta de la pipa.

Esa es la razón por la que he solicitado la presencia de Kabe. El dron se volvió hacia el homomdano. Kabe, te agradeceríamos mucho que nos ayudaras a recibir y acoger a nuestro invitado o invitada de Chel cuando aparezca. Lo haríamos a medias, posiblemente con la ayuda del Centro, si se acepta. Todavía no sabemos cuándo será exactamente ni cuánto durará la visita, pero, obviamente, si se alarga más de lo previsto, ya lo arreglaríamos sobre la marcha. La máquina se inclinó unos grados hacia un lado en su silla de madera. ¿Nos harías ese favor? Ya sé que es pedir mucho, y no es necesario que respondas ahora mismo. Piénsalo y, si lo deseas, solicita toda la información que quieras. Pero nos harías un gran favor, dada la reticencia del compositor Ziller, por otro lado, perfectamente comprensible.

Kabe se acomodó en los cojines y parpadeó unas cuantas veces.

Bueno, en realidad, puedo contestar ahora mismo repuso. Me encantaría ayudar. Kabe miró a Ziller. Por supuesto, sin ánimos de molestar al mahrai Ziller…

Todo depende le dijo Ziller. Si puede distraer a ese saco de bilis, también me hará un favor a mí.



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