

David Baldacci
A Cualquier Precio
Saving Faith
El sombrío grupo de hombres tomó asiento en una sala subterránea de grandes dimensiones que se encontraba a bastante profundidad y a la que sólo podía accederse en un ascensor de alta velocidad. La cámara se había construido en secreto a comienzos de la década de los sesenta bajo pretexto de reformar el edificio privado que se elevaba sobre la misma. El plan original, por supuesto, era utilizar este «superbúnker» como refugio antinuclear. El complejo no estaba reservado para los altos cargos del Gobierno estadounidense sino para aquellos cuya relativa «poca importancia» implicaba que probablemente no se salvarían a tiempo pero que, aun así, merecían una protección que no estaba al alcance del ciudadano medio. Desde un punto de vista político, incluso en el contexto de la destrucción absoluta, la jerarquía resultaba primordial.
El búnker se construyó en una época en que la gente creía que era posible sobrevivir a un ataque nuclear directo refugiándose bajo tierra en un caparazón metálico. Después del holocausto que aniquilaría el resto del país, los dirigentes emergerían de los escombros sin nada que dirigir, excepto humo.
Habían derribado el edificio original situado al nivel del suelo hacía mucho, pero el recinto subterráneo se encontraba bajo lo que ahora era un pequeño centro comercial que llevaba muchos años vacío. Olvidada por casi todos, la cámara se empleaba como lugar de encuentro para ciertas personas que pertenecían a la principal agencia de información del país. Resultaba un tanto arriesgado, ya que las reuniones no guardaban relación alguna con las misiones oficiales de los hombres. Los asuntos que se trataban eran ilegales y aquella noche se hablaría incluso de homicidio. Por lo tanto, se habían tomado precauciones adicionales.
