Pensé en ello durante un momento. Nunca se me había ocurrido desear algo que ya tenía. – ¿Da miedo ser padre?, – pregunté.

– Lo más aterrador en el mundo.

No sé que pensaba que era lo que él podía decirme, pero no era eso. Pero entonces comprendí-él me estaba hablando como un adulto. No sé si lo había hecho antes realmente. Él seguía siendo mi padre, y yo seguía siendo su hija, pero yo había cruzado cierto umbral misterioso.

Era como estar emocionada y triste al mismo tiempo.

Nos sentamos juntos durante algunos minutos más, señalando las constelaciones y sin hablar de nada importante. Y entonces, en el momento en el que iba a irme dentro, él dijo, – Tu madre me ha dicho que tuviste la visita de un caballero esta tarde.

– Y de sus cuatro primas, – bromeé.

Me miró con las cejas arqueadas, una silenciosa reprimenda por echar luz sobre el asunto.

– Si, – dije. – La tuve.

– ¿Te gusta?

– Si. – Sentí crecer una pequeña luz, como si burbujeara en mi interior. – Lo hace.

Él digirió esto, luego dijo, – Voy a tener que conseguir un palo muy largo.

– ¿Qué?

– Yo solía decirle a tu madre que cuando fueras lo bastante mayor para ser cortejada, iba a tener que golpear lejos a los caballeros.

Había algo más dulce que eso. – ¿De verdad?

– Bueno, no cuando eras muy pequeña. Entonces eras tal pesadilla que me desesperaba que alguna vez alguien te quisiera.

– ¡Padre!

Él se rio entre dientes. – No digas que no sabes que es verdad.

No podía contradecirle.

– Pero cuando fuiste un poquito más mayor, y comencé a ver las primeras indirectas de la mujer en la que te convertirías… – Suspiró. – ¡Dios mío!, si es que ser padre es aterrador…

– ¿Y ahora?

Él pensó en esto durante un momento. – Supongo que ahora sólo puedo esperar que te crié lo bastante bien para tomar decisiones sensatas. – Hizo una pausa. – Y, por supuesto, si alguien piensa en maltratarte, todavía podré tener ese palo.



18 из 20