Y si a pesar de eso, el hombre no logra su erección, ella no lo acosa y se le muestra agradecida por su propia satisfacción; pero ante la mínima respuesta favorable, ella se esmera hasta sacarle la médula. Nunca ha fallado. Y luego, se muestra hiperactiva, feliz, agradecida. Coge de nuevo la guitarra, canta, cocina. El cliente tiene que dejarse arreglar las uñas de los pies, el pelo; dejarse bañar; tolerar que ella lo peine de otra forma, que juegue con su muñequito de loza china, con su pelotico plo-plop.

Alicia aprendió de su madre, que muchos hombres tienen vocación de muñecones. De esta variante, Alicia sólo ha atendido dos casos (Guido y Jack) y ambos le han propuesto viajes al exterior. Y con ellos descubrió en sí misma, una insospechada alma de geisha.

De la temible variante de los asquerosos (sadomasoquistas, alcohólicos, pedos en la cama, mal aliento, etc.), afortunadamente, no le ha tocado todavía (y ella toca madera) ni uno solo. Pero si alguna vez, por error, terminara en los brazos de un asqueroso, está preparada para quitárselo de encima con una salida cínica:

– Papi: son doscientos fulas -le dirá. Y en días sucesivos, ya no estar disponible para él. Aducir compromisos con otros clientes.

5

Víctor King, el hombre apuesto al que hemos visto en la reunión con el Ministro del Turismo, conduce ahora un Chevrolet rojo por las calles de La Habana.

Jan Van Dongen, el de la nariz descomunal, lo acompaña. Con fondo musical de salsa, hablan inglés. Van Dongen explica a Víctor las razones por las que cree que el gobierno cubano va a aceptar su proyecto del turismo vinculado a la búsqueda de galeones hundidos.



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