

J D Robb
Afines en la Muerte
Eve Dallas – 35
Bienvenidas, tristezas afines!
Horrores simpáticos, salve!
– James Thomson
Una mentira que es la mitad de una verdad es
Siempre la más negra de las mentiras.
– Tennyson
CAPITULO UNO
Se había muerto e ido al cielo. O mejor aun, porque quién sabe si realmente había buen sexo y mañanas perezosas de fiesta en cielo. Ella estaba viva y coleando.
Bueno, viva de de cualquier manera. Un poco dormida, muy satisfecha y feliz de que el final de las guerras urbanas -casi cuarenta años antes- hubiera dado lugar a la fiesta del Día de la Paz Internacional.
Tal vez el domingo de junio había sido seleccionado de manera arbitraria, y ciertamente simbólica-y tal vez los restos de esa fea época todavía cubrían el panorama mundial, incluso en el 2060-, pero se suponía que las personas tenían derecho a sus desfiles, comidas al aire libre, discursos al viento, y fines de semana de largas borracheras.
Personalmente, ella estaba feliz de tener dos días libres consecutivos por cualquier motivo. Especialmente cuando un domingo se iniciaba como éste.
Eve Dallas, policía de homicidios y pateadora de culos, tumbada desnuda sobre su marido quien le había dado un pequeño vistazo del cielo. También pensó que le había dado e él un buen vistazo mientras yacía debajo de ella, con una mano perezosa acariciando su trasero, y su corazón latiendo como un martillo turbo.
Ella sintió el golpe en la cama de su gato regordete, Galahad, uniéndose a ellos ahora que el espectáculo había terminado.
