
Ella desconectó el comunicador, se dirigió a Roarke. -Lo siento-.
– No lo hagas.- Se acercó a ella, tocó con la punta de los dedos la pequeña abolladura en la barbilla.-Un hombre ha perdido a su hija, y eso es mucho más importante que un poco de playa. ¿Lo conoces? -
– En realidad no. Se puso en contacto conmigo después de que atrapé a Casto. -Pensó en el mal policía que había ido tras ella en su fiesta de despedida de soltera. -MacMasters no era su teniente, pero quiso ayudarme para cerrar ese caso, y quitar a un mal policía. Yo lo agradecí. Él es de fiar-, continuó mientras se cambiaba los pantalones cortos de vacaciones por pantalones de trabajo. -Un jefe bueno y sólido. Yo no había oído hablar de su promoción, pero no estoy sorprendida por ello. -
Ella arregló el encrespado pelo rastrillándose los dedos por él. -Lleva cerca de veinte años en el trabajo. Tal vez veinticinco. He oído que traza una línea dura y la va siguiendo, se asegura que aquellos que sirven bajo su mando hagan lo mismo. Cierra los casos. -
– Suena como alguien que conozco.-
Se puso una camisa del armario. -Tal vez-.
– Whitney no te dijo cómo fue asesinada la niña.-
– Él quiere y necesita que me meta sin ninguna idea preconcebida. No dijo que fue homicidio. Eso es para que yo y el médico forense lo determinemos-.
Ella cogió el arnés de su arma y se lo ató. Embolsó su comunicador, su -vínculo y enganchó sus esposas. Ella no se molestó en fruncir el ceño cuando Roarke le ofreció la chaqueta liviana de verano que había seleccionado fuera de su armario para llevar sobre de su arma de mano. -El que Whitney esté allí significa una de dos cosas-, le dijo. -Es algo malo, o son amigos personales. Tal vez ambas cosas. -
– Para él, estar en escena…-
– Sí-. Se sentó para tirar de las botas que prefería para el trabajo. -El hijo de un policía. No sé cuándo voy a volver. -
